Desmenuzando ‘Casino Royale’ y al agente 007

Mesa de poker de Casino Royale

Películas de casinos

El casino suele ser un lugar en el que nuestra mente y nuestros pensamientos dejan volar todas sus ilusiones. Las sensaciones de emoción, fortaleza, y el saber que puedes ganarlo todo en una sola jugada, se unen en una delgada línea roja con el riesgo de poder perderlo en solo un suspiro. Por el atractivo de todo lo anteriormente nombrado es que el cine no se olvida de los casinos.

Las salas de juego han sido el escenario perfecto para asaltantes, adictos a los vicios, tramposos, manipuladores y por supuesto agentes secretos, dentro de la gran pantalla. Estos lugares son capaces de despertar los sentimientos más rocambolescos de los personajes de Hollywood, ya sea porque se impregnan de un aroma de posesión o incluso de dominación, mientras que a otros lo que más les despierta es la codicia y las ganas de romper con ese tópico que dice: “la banca siempre gana”.

Una de esas películas, además de las más conocidas, es la de Casino Royale correspondiente a la saga de James Bond. Este film es el primero en el que Pierce Brosnan es sustituido como actor principal para dar paso a Daniel Craig. La idea original era que el irlandés continuara al frente, pero hubo un cambio de guión a última hora. Brosnan había decidido que ya no estaba para esos trotes y eso hizo que producción tuviera que buscar un sustituto acorde a la narración.

La historia se sitúa los inicios del agente 007, cuando apenas acaba de recibir su licencia. Bond se enamora de la agente del Tesoro Británico, Vesper Lynd, con la que además comparte una misión muy importante. El objetivo de este dúo es evitar que un poderoso banquero, llamado Le Chiffre, lleve a cabo con éxito un torneo de poker de apuestas muy altas. Después, las ganancias de la partida serían utilizadas para financiar atentados terroristas. Todo un entramado financiero que por supuesto se llevará a cabo en un casino.

El juego

El atractivo de la película lo ponen sin duda las partidas de poker. En ellas el protagonista principal pasa por todos los estados de ánimo posibles y además el film destaca la importancia de estar sereno. No volverse loco en las apuestas en ocasiones es complicado.

La exclusividad también está presente, ya que todas las mesas tienen su correspondiente crupier que reparte y valida las apuestas. Además se juega según las reglas de la modalidad Texas Holdem, con las ciegas al inicio del juego. Las ciegas son apuestas obligatorias que deben realizar los jugadores antes de la partida: normalmente los dos jugadores que están a la derecha del jugador D, que es el que inicia la mano, son los que la ponen, y van rotando según el sentido del juego. Hay una ciega pequeña y una grande, siendo esta última el doble de la primera.

En una primera partida en Bahamas, Bond vence a su contrincante con un trío de ases sobre un trío de reyes. Mano más que plausible teniendo en cuenta lo que se seguirá viendo a lo largo de la película. Una vez que nos encontramos en el gran casino en el que se desarrolla toda la batalla frente a Le Chiffre, las ciegas suben hasta quedar la pequeña en 5.000 dólares y la grande en 10.000.

Esta obligación sirve de seguro para aquellos que tengan una buena mano pero que no logren que el resto de rivales apuesten fuerte. En un primer momento el agente 007 se tira un farol (el jugador finge llevar buenas cartas cuando en realidad no es así) y llega con él hasta el river, es decir, hasta el destape de la última carta. En este punto, ante el full de nueves y doses (trío de nueves y pareja de doses) del contrincante decide tirar su mano sin ni siquiera llegar a enseñarla.

En las dos últimas partidas el nivel va subiendo. De hecho en la siguiente de nuevo encontramos a solo dos jugadores cara a cara como en las anteriores manos. En este caso Bond queda desplumado (pierde todas sus fichas) gracias al poker de jotas Le Chiffre. Nada puede hacer con su full de ases y reyes, el más alto posible de esta modalidad.

Sin embargo el éxtasis llega con la última ronda. Cuatro jugadores se disputan todo el premio del torneo. Todas las fichas sobre la mesa, todos all-in. Las manos van subiendo de caché a cada jugador que descubre sus cartas. Arrancan con un color a picas, para seguir con un full de ochos y ases. Sin embargo Le Chiffre los supera gracias a otro full de ases y seises. La diferencia está que en el primer caso hay un trío de ochos y una pareja de ases, mientras que en el segundo el trío es de ases y la pareja de seises.

Cuando todo parecía decidido, Bond descubre una escalera de color a picas del 8 al 4, la segunda mejor mano que nadie puede tener en este juego con permiso de la escalera real. Partida excepcional.

Todos los aspectos técnicos derivan en el estilo que se adquiere en el Texas Holdem. Desde las ciegas hasta el descartar siempre la primera carta del mazo a la hora de los turnos. Puede parecer pura rutina pero ayuda a evitar fraudes. No existe límite de apuestas y hasta la última partida se admite que los jugadores que hayan perdido puedan reengancharse al juego. Eso sí, deben aportar de nuevo la cantidad que se haya establecido de base para participar en la mesa.

El casino

Hasta aquí todo correcto. Pero, ¿dónde fue rodada la película? ¿Realmente la grabación se lleva a cabo dentro de un casino? Y si es así, ¿en cuál? Bien, la historia nos sitúa en un salón de juegos de Montenegro muy lujoso y selectivo, pero la única realidad es que dicho recinto no existe. Es evidente que el territorio situado en la península balcánica cuenta con numerosos casinos de alto standing y con caché suficiente para atraer a un buen número de público. De hecho algunos son de los más grandes de Europa, pero los productores decidieron que Casino Royale no se rodaría en ninguno de ellos.

El Grandhotel Pupp de Karlovy Vary en la República Checa y sus aguas termales se repartieron el privilegio de escenificar un supuesto casino en el que Bond y Le Chiffre desarrollaron su guerra. Ambos sacaron todo su arsenal para salir victoriosos de una larga y tortuosa ronda de partidas de poker. Pero sin más dilación conozcamos el lugar.

Karlovy Vary es una ciudad balneario situada en la región oeste de la República Checa. En la Edad Media fue famosa por sus fuentes termales, que supuestamente eran beneficiosas para la salud. Eso atrajo a un montón de ilustres personajes precisamente en busca de uno de estos baños. Mucho tiene que ver en ello el río Teplá, que dispone en su curso de aguas templadas y que incluso en el más frío invierno no llega a helarse. Destacar además que la villa también se destapó gracias a la celebración del Festival de Cine que lleva el propio nombre de la ciudad. Es uno de los más importantes de Europa, y aunque en algunos momentos estuvo algo aislado, en las últimas décadas ha recuperado su protagonismo.

Este atractivo no pasó desapercibido para sus habitantes que decidieron sacar rédito tanto al bonito paisaje, como a las termas, como a las continuas visitas de famosos. De ahí que se construyera uno de los edificios más imponentes de todo el país, el Grandhotel Pupp. Un complejo de lujo compuesto por 228 habitaciones que incluyen todas las comodidades imaginables. El único detalle es que no dispone de casino, pero el equipo de ambientación de Casino Royale se encargó de hacer que lo pareciera. En una de sus suites se rodaron todas las partidas que aparecen en la película, de modo que daba la sensación de ser una sala privada externa a lo que era el resto del salón principal de apuestas.

Paisaje de Karlovy Vary - Casino Royale

Pero la cosa no se queda ahí porque el exterior del casino no forma parte del hotel, sino que es la fachada de uno de los balnearios más conocidos de la ciudad checa. Las imágenes del vestíbulo y los exteriores que aparecen en la película corresponden a este centro de aguas termales. Un lugar que poco tiene que ver con un casino, más allá de la concurrencia de gente. A finales del siglo XIX y principios del XX tanta gente demandaba hospedarse en esta construcción que tuvo que ser ampliada hasta alcanzar las 100 habitaciones.

Otra curiosidad es que en el film, el hotel en el que se refugian Bond y Lynd para llevar a cabo su plan recibe el nombre de Hotel Splendide. Los guionistas imaginaron que se situaba en Montenegro, pero lo cierto es que el alojamiento existe en realidad. La ciudad costera de Budva, situada a orillas del mar Adriático, es el distrito en el que se encuentra el Splendide. Un edificio de mucho caché en consonancia con las famosas playas y los clubs nocturnos de la ciudad. Su público es muy exclusivo y cuenta con su propio casino: el Merit Casino Royal.

Casino Royale superó en espectacularidad a sus dos versiones anteriores, tanto la del año 1954 como la de 1967. Todas ellas basadas en las novelas del escritor británico Ian Flemming, que fue el descubridor del personaje del agente 007 y cuyas andanzas como agente de la inteligencia británica le llevaron a otro célebre y mítico casino durante la II Guerra Mundial, de donde sin duda tomó inspiración. Su éxito en los años 50 fue indiscutible y eso ayudó a que más tarde se originara toda la saga de James Bond como adaptación a sus escrituras.

La atracción por el juego y los casinos viene de lejos, pero se viene repitiendo en los últimos años a pasos agigantados. Solo queda ir poco a poco conociendo los salones de juegos que han sido protagonistas de las producciones más célebres de la gran pantalla.

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