El rey de los casinos en Países Bajos

Entrada del Holland Casino

No en todos los países del mundo es habitual, pero en el repaso a las mejores salas de juego del planeta nos solemos encontrar con monopolios que controlan toda la producción de un territorio. Las empresas se han ido fusionando en grandes conglomerados con el objetivo de abarcar el mayor territorio posible, y desde luego el sector del juego y las apuestas es propicio a ello. En la actualidad hay más variedad de casinos, sobre todo de casinos online, con este tipo de características. De hecho, muchos de ellos operan ya en varios continentes, aunque en los casinos presenciales este fenómeno ocurre menos.

Quizá Las Vegas Sands sea el mejor representante de este tipo de sistema de negocio, sin embargo está en el continente americano. Hay que analizar también el territorio europeo y parece que Países Bajos es una buena zona a la que mirar. En Holanda existe solo una sociedad que tenga permisos legales para abrir locales dedicados al juego. Esta es Holland Casino NV y tiene la particularidad de que está controlada por el estado. Un mercado que está muy regulado con el fin de que no se expanda descontroladamente. Las altas esferas saben lo rápido que puede crecer y no lo quieren dejar escapar.

Los Holland Casino no se rigen por el régimen habitual que suelen disponer los principales países de la Unión Europea. Hay algunas especialidades a tener en cuenta que dan bastante más ventaja de lo que suele ser normal al jugador, y eso hace que no sea una sala de juegos más. Poco a poco ha ido ganando terreno en Holanda hasta abrir más de una decena de locales. Sigue manteniendo todo el control del sector y la mayoría de ganancias que obtiene van destinadas a abastecer a las arcas públicas. La externalización del servicio no está en mente de momento en el estado holandés. Un estilo diferente, pero igualmente atractivo.

Historia del Holland Casino

Máquinas del Holland Casino

Fuente: momentfactory.com

En 1974, cuando las salas de juego se empezaban a poner de moda, comenzaba la andadura de esta empresa. El gobierno holandés tenía muy claro cuales eran sus prioridades y lo iba a hacer todo con mucha pausa y cabeza. Lo primero era facilitar la protección al consumidor, para que este no se viera nunca perjudicado; lo segundo, no propiciar que sus habitantes se convirtieran en adictos al juego; y lo tercero, seguir muy de cerca todos estos negocios para que no cayeran en malas manos.

Estados Unidos era un buen ejemplo en cuanto a la segunda y tercera prioridad se refiere. Muchos americanos iban de sala en sala de juegos sin poder desinhibirse ni un solo instante de los casinos. Además, muchos de ellos estuvieron controlados por mafiosos que no respetaban del todo las normas establecidas en el sector. De modo que Países Bajos tuvo mucha precaución y hasta mediados de ese año no aprobó la constitución de la asociación encargada de llevar todos los casinos del estado a buen puerto.

El 17 de diciembre de 1975 se entregaba por fin la primera licencia para la apertura del primer casino de juego. Holland Casino la recibió, pero sospechó que hasta tiempo después no podría seguir expandiendo su oferta. Las autoridades querían comprobar primero que todo marchaba bien y después irían concediendo más licencias. Casi un año después se producía la inauguración del Holland Casino de Zandvoort. Esta pequeña villa septentrional no fue elegida al azar, sino que tenía unas características especiales por las cuales se pensaba que una sala de juegos allí podría funcionar.

Zandvoort es famosa por tener una de las playas más grandes de Holanda, en las que destacan sus dunas muy cerca de la costa. Poco más de 16.000 habitantes, pero con mucho turismo a las espaldas. A las afueras tiene un autódromo utilizado para grandes deportes de motor en épocas pasadas. En los años ochenta, el circuito de Zandvoort se hizo muy famoso y acogió durante mucho tiempo el Gran Premio de los Países Bajos de Fórmula Uno. Se solía disputar en verano, por lo que era un atractivo más para la ciudad en esa época del año.

El casino salió adelante y tanto la empresa como el estado fueron completando varios acuerdos para seguir construyendo en otras ciudades del país. Los locales resultantes fueron:

  • Holland Casino Valkenburg
  • Holland Casino Scheveningen
  • Holland Casino Rotterdam
  • Holland Casino Ámsterdam
  • Holland Casino Breda
  • Holland Casino Groningen
  • Holland Casino Nijmegen
  • Holland Casino Eindhoven
  • Holland Casino Schiphol Airport
  • Holland Casino Utrecht
  • Holland Casino Enschede
  • Holland Casino Venlo
  • Holland Casino Leeuwarden
  • Holland Casino Ámsterdam West

El que más repercusión de todos ha tenido en los habitantes holandeses es el de Ámsterdam. Éste no solo ha sido conocido por el juego sino por los buenos restaurantes que se han abierto en los alrededores del casino. Incluso la capital ha tenido que disponer de otro local en la zona oeste del término municipal, dada su gran demanda. Además, el único que ha tenido que echar el cierre ha sido el de Schipol Airport. La excepción que confirma la regla de que Holland Casino ha hecho bien su trabajo a lo largo de su historia.

Ahora muchas ciudades emblemáticas de los Países Bajos disfrutan de su sala de juegos. Y no solo los territorios más importantes, sino también ciudades estratégicas en las que el sector terciario es determinante, como veíamos antes en el caso de Zandvoort. Muchos de ellos han sido reformados con el tiempo y por tanto reabiertos. Hace pocos meses se ha estrenado esa segunda filial en la capital, rompiendo así con 12 años de sequía en cuanto a la construcción de estos lugares se refiere. Desde Leeuwarden en 2006 no se había inaugurado ningún Holland Casino nuevo.

Holland Casino

Mesa del Holland Casino

Fuente: msnnagercoil.tk

El Holland Casino tiene un total de más de 6.000 máquinas tragaperras y más de 400 mesas de juego, distribuidas entre los catorce locales que anteriormente hemos visto. Las tragaperras más habituales son las clásicas, en las que tienes que conseguir figuras en la misma línea para ganar premios. También hay otras especiales, pero casi todas son de ese tipo. El pago mínimo que el casino debe hacer al jugador es del ochenta por ciento de la ganancia, algo que se reduce a un sesenta por ciento en la mayoría de salas de juego del resto de Europa.

Esta es una medida especial que ofrecen los Holland Casino, al igual que en los grandes premios, también llamados jackpots, que pueden llegar a rozar el millón de euros. Además, los máximos y mínimos permitidos también están más elevados que en cualquier otro lugar. Hasta 150 euros se pueden apostar en cada juego como máximo, mientras que el mínimo suele estar en veinte centavos. No es exacto, ya que algunas máquinas funcionan de forma independiente y dependen del fabricante.

En cuanto a las tablas, todas están vigiladas por su correspondiente crupier y disponen de la siguiente oferta de juegos:

Las más demandadas suelen ser las de ruleta, blackjack, poker en todas sus variantes y baccarat. De todos ellos se suelen hacer torneos de forma regular. Cada casino tiene funciona de forma independiente con todos ellos, aunque en algunos casos se celebran rondas clasificatorias que dan acceso a un gran torneo en el Holland Casino de Ámsterdam. Las finales se celebran allí ya que es la sala que más huéspedes recibe y la que más ganancias factura al año. De hecho, se da oportunidad a clientes VIP de observar estas competiciones.

En algunas mesas se aplican reglas especiales que por lo general son más beneficiosas para el jugador. La ruleta americana, a diferencia de la europea, tiene dos ceros. Sin embargo, Holland Casino decidió suprimir esa casilla con el fin de que ambas ruletas tuvieran el mismo porcentaje de ganancia para el jugador. Además, las apuestas simples y las reglas especiales suponen la pérdida de toda la apuesta del cliente. En estos locales no ocurre así.

Para el resto de tablas no hay apuesta mínima por lo que cualquier jugador puede entrar a competir con la cantidad que prefiera. Los cánones para participar no son excesivamente altos, aunque eso depende del poder adquisitivo de cada jugador. Si el trato con el crupier no termina de convencer, Holland Casino también tiene una gran variedad de juegos electrónicos. Se puede jugar a la ruleta, bingo y video poker en estos artilugios. Algunos son multijugador y otros de un solo puesto de riesgo.

Completan la oferta varios programas de captación de clientes con grandes descuentos. Todas las salas holandesas tienen al menos un restaurante en el que poder desconectar y que está preparado para acoger a más de 150 invitados. En salas anexas al casino también se puede disfrutar de eventos deportivos destacados y que sean de gran renombre internacional. No están disponibles a todas horas, pero cuentan con todas las comodidades. Muchas facilidades para que todos los habitantes del país del centro de Europa disfruten y que los turistas acudan aquí.

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