La intrahistoria del no single de Eagles

Eagles en un concierto

Una banda de rock, una canción creada a través de una metáfora que tiene que ver con el juego y un gran desenlace de polémica y fama. ¿Les suena verdad? No es la primera vez que hemos escuchado una historia similar en la que los casinos y las apuestas vuelven a ser los protagonistas. Este mundillo ayudó a muchos intérpretes a expresar sus emociones como mejor pudieron. Unas emociones a veces truncadas y bastante oscuras que no les dejaban la conciencia tranquila. El eterno binomio entre la música y el juego que todavía se sigue dando a diario.

Además, en este caso sorprende el hecho de que esta canción no fuera elegida por sus compositores como una de las más destacadas de su discografía. Apareció como un tema de esos que se escriben con mucha pasión, pero que acaban simplemente aumentando la terna de canciones de un grupo. Es de esas narraciones de final de disco, solapadas por otras canciones de más importancia. Pero las cosas no siempre salen como uno quiere y al final el público es el que decide cual es mejor que otra. Y no solo el público, también las voces autorizadas dentro del gremio musical.

Estas voces comentaron que la banda Eagles hizo un tema con mucho ritmo y muy digno para la música rock. Y eso que en sus inicios su estilo era más tipo country, con una especie de rock surfero que florecía en algunas de sus grabaciones. Con el paso del tiempo fueron perfeccionando el rock and roll sin olvidarse del country, y por supuesto a los que más deleitaron con sus canciones fueron a sus propios seguidores. El público de Los Ángeles. El recorrido de los estadounidenses comenzó allí en 1971 y hasta el día de hoy siguen dando guerra.

En el sur de California calaron hondo desde el principio, cuando Linda Ronstadt contrató a los dos miembros fundadores del grupo como músicos de estudio. Don Henley y Glenn Frey viajaron a “la gran naranja” para realizar su grabación y tuvieron contacto por primera vez. Después de haber servido a Ronda decidieron que tenían que formar su propia banda de música y ese mismo año se pusieron a buscar acompañantes. Finalmente, el guitarrista Bernie Leadon y el bajista Randy Meisner fueron los elegidos, y más tarde acabarían entrando también los guitarristas Don Felder y Joe Walsh junto al bajista Timothy Schmit.

No todos ellos, pero si los fundadores, contribuyeron a que en 1972 se publicara su primer álbum. La cosa iba de maravilla y sus canciones se incrustaron en los diez primeros puestos de los rankings americanos enseguida. Sería en 1973 cuando se publicaría el disco “Desperado”. Ahí fue donde la canción, del mismo nombre que el álbum, entró en escena a mediados de abril. Una canción con rasgos muy identificativos de la banda y que por supuesto se refiere a aspectos muy destacados del juego. Una comparación que tiene su aquel y su explicación, pero primero desgranémosla.

“Desperado” narra la historia de un vaquero del lejano oeste que no ha tenido suerte en el amor. Ha sufrido y ahora se niega a reconciliarse con él e incluso esto le ha hecho llevar una mala vida. Es un delincuente, pero que quiere dejar esa vida atrás y empezar de nuevo. Muchos de los temas del disco iban orientados hacia este camino, aunque también se dice que esto podría ser un paralelismo con el tipo de vida que llevan algunos famosos artistas de rock. Primero empiezan a coger fama y cuando la tienen se introducen en mundos de los que es difícil escapar.

Nos referimos al del sexo, al de las drogas y al del juego. La canción podría ser una crítica a todo eso y de ahí que se haga alusión a algunas figuras de casino. Es el caso de la reina de diamantes, de la que la letra dice que si pudiera te ayudaría. Lo mismo con la reina de corazones, que “es siempre tu mejor apuesta”. Son cartas referidas al poker, sin especificar de que tipo de versión de este juego estaríamos hablando. Las reinas son un naipe muy cotizado en esta práctica, ya que es la tercera carta con más valor después de los ases y los reyes.

El disco en el que fue publicada tiene mucho que ver con los antiguos gansters, tanto que al parecer se habrían inspirado en los hermanos Dalton para componerlo. La canción, sin embargo, la empezó a construir Don Henley a finales de los sesenta. Al parecer le venían pequeñas inspiraciones de vez en cuando, pero no terminaba de encontrar el toque para poder terminarla. Las metáforas iban y venían en su cabeza. Podía tirarse mucho tiempo sin encontrar nada y de repente le llegaba la inspiración. Durante años estuvo así sin poder acabarla.

Tuvo que llegar el ahora fallecido Glenn Frey para poder dar un giro definitivo a la canción. Habló con Don Henley para comprender el concepto y este le dijo que pensaba en el maestro Ray Charles cuando escuchaba la melodía. Frey no tuvo ninguna duda entonces de lo que debía hacer. Se puso manos a la obra y en poco tiempo consiguió rellenar todos los huecos en blanco que tenía la composición. Cuando la vieron acabada los dos comprendieron que se complementaban bien el uno al otro y que podrían llegar muy lejos si permanecían unidos.

Más tarde, la banda tuvo algún que otro pique con temas de autoría de las canciones, pero en aquella época todavía tenían el sentimiento completo de trabajar todos unidos. La canción entró en la lista de la revista “Rolling Stone” entre las 500 mejores canciones de todos los tiempos. Y todo sin ser un single. Si lo hubiera sido quién sabe lo que habría podido ocurrir. Y es que la canción encandiló al público y fue uno de los lemas más reconocibles de la banda en las épocas posteriores. Cuando pensamos en Eagles pensamos en Desperado. Es inevitable.

Además, esta canción tuvo una curiosa historia cuando fue interpretada en un casino. Un casino de Las Vegas. Y es que era muy común que estas salas organizaran eventos con artistas para promocionar el lugar. Tenía que ser Linda Ronstadt la responsable de una polémica dentro del Casino Aladdín en el año 2004. La cantante, como ya hemos visto antes, tenía una estrecha relación con los miembros de Eagles, ya que trabajó con ellos desde un principio cuando ni si quiera se habían formado como banda todavía. Como tal, quiso hacerles un homenaje en su presentación y cantar una versión de su canción.

Fachada del Casino Aladdin

Fuente: themeddevelopment.com

Antes de hacerlo indicó que se la quería dedicar a un amigo de entre el público. Era un famoso cineasta que había hecho una película bastante controvertida sobre el presidente de los Estados Unidos. Una grabación que levantó bastantes espinas y en la que vinculaba al máximo mandatario del país con Al Qaeda, hasta el punto de mencionar que había tenido relación con ellos y con algunos de sus atentados. Este relato escoció mucho en la sociedad americana y la película fue criticada y vetada por gran parte de la población. El resto, como Linda, preferían apoyar al director ya fuera por amistad o por creencia de la historia.

El director del casino se enfadó mucho por este hecho. No quería que vincularan su sala con un episodio tan desagradable y decidió vetar a Ronstadt la entrada de por vida. Hoy en día el Aladdin no ha dejado de existir, pero sí que le han hecho un buen lavado de cara. Tanto que ahora se le conoce como el Planet Hollywood Casino. Está dentro de uno de los resorts que componen el Strip de Las Vegas y es bastante conocido por haber salido en muchas películas de la gran pantalla.

Esta sala cuenta con más de 12.000 metros cuadrados dedicados al juego, en el que destaca una selección de 1.200 máquinas tragaperras. La mayoría son de puestos individuales, pero hay algunas multijugador y otras que son para grandes apuestas.

En cuanto a las mesas hay una buena selección de juegos en los que poder divertirse e incrementar beneficios:

El poker es uno de los juegos que más tirón tiene en este casino. Varias celebridades se acercan por allí para disputar alguno de los torneos que se organizan semanalmente. Incluso, el Planet Hollywood es una de las paradas del circuito de las series mundiales de poker. Este evento se organiza en sus salas privadas, todas previstas de las mayores comodidades.

En el recinto hay un total de 33 pantallas de plasma en las que se van promocionando los juegos del casino. También el keno, del que se van realizando partidas de forma progresiva. Tienen una sala independiente con máquinas en las que poder apostar a eventos deportivos y para ello te puedes ayudar de su libro de recomendaciones. Carreras de galgos y caballos son las más populares, pero con motivo de los acontecimientos más importantes en el país suelen realizar ofertas muy especiales.

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