Patricia Demauro: la mujer récord de los dados

Mesa del Borgata Casino

Hoy en día resulta complicado esconder cualquier tipo de ganancia o premio que se logre obtener a través del juego. Muchos jugadores deciden presumir de ello, ya que para eso han tomado riesgos y han conseguido algo por una vez en su vida. Pero cuando no lo hacen, suelen ser los propios casinos los que lo notifican. Ya que perdemos dinero, al menos que seamos reconocidos, deben pensar. Con las redes sociales eso está garantizado en nuestra sociedad actual.

Casino físicos y casinos online tienen todos sus propios perfiles y cuentas a través de los cuales informan de promociones, eventos y hazañas de jugadores. No todos se mantienen muy activos, pero solo hay que echar un vistazo a redes de casinos como enracha para darse cuenta de que la comunicación con los usuarios es fundamental. Sin embargo, hay jugadores que aun así han conseguido ocultar lo que se han conseguido llevar en sus mejores días en el juego.

Patricia Demauro es una de las que lo ha hecho tras convertirse en toda una leyenda de los craps. No solo estableció un récord histórico que no se ha logrado superar todavía, sino que lo hizo siendo una jugadora totalmente amateur. Los dados son uno de los juegos que más puede agotar mentalmente a los clientes, pero esta simpática anciana aguantó y se llevó un premio y un reconocimiento que no va a olvidar nunca.

Todo ocurrió en el Borgata Hotel Casino & Spa de Atlantic City. Nueva Jersey no estaba preparada para lo que la mujer de Denville les tenía organizado para el 23 de mayo de 2009. Demauro tan solo había jugado previamente una vez a los dados en su vida, y aquella tarde ni si quiera tenía pensado jugar. Acudió con unas amigas a esta sala de juegos, y una de sus acompañantes probó suerte en la mesa. Eso atrajo a Patricia y ahí empezó su historia. Comenzó de día y salió de noche.

Entregó 100 dólares de base para jugar durante varias tiradas, pero lo cierto es que enseguida empezó a ganar y a sentirse cómoda en su asiento. El siete fue su número maldito y que decidió no repetir durante toda la tarde, y la jugada le salió redonda. El capital ganado comenzó a subir y el resto de jugadores que estaba en la mesa vieron que aquello no era normal y que algo muy grande iba a ocurrir.

En los dados, se ha visto a jugadores que han sido capaces de aguantar mucho tiempo lanzando los dados y manteniendo una buena racha. Lo que pasa es que a partir de la hora de juego empiezan a decaer. Soportar la presión psicológica a la que te somete la mente es complicado de resistir, pero Demauro no parecía tocada pasado ese tiempo. El personal del casino se dio cuenta de lo que ocurría y se acercó para presenciar más de cerca como jugaba la señora. Y lo mismo le pasó a otros jugadores del hotel.

Patricia Demauro

Los clientes que estaban jugando y apostando por las mismas tiradas no querían abandonar la mesa, mientras que otros jugadores querían aprovechar la oportunidad y meterse a apostar, sin embargo, no era posible. Incluso hubo testimonios de otros jugadores que aseguraron haber llegado en la tarde al casino con el objetivo de gastar unos dólares. En el momento en el que vieron la gran cantidad de gente que estaba rodeando una de las mesas se acercaron a curiosear. Cuando veían lo que estaba ocurriendo no se lo podían creer y se quedaban aunque solo fuera por ver cómo acababa todo.

El hawaiano Stanley Fujitake había establecido en 1989 un récord en una noche memorable de 3 horas y 6 minutos jugando y ganando de forma consecutiva. Entonces fueron 118 tiradas consecutivas, 18 victorias en la línea de pase y unas ganancias de unos 750.000 dólares lo que se embolsó. Demauro estableció una nueva marca 20 años después con 4 horas y 18 minutos de racha, 154 tiradas ganadoras y 25 victorias en la línea de pase. A la tirada 155 se produjo la derrota por culpa de un 7 precisamente, pero eso no impidió que la gesta fuera aplaudida por todo el casino.

Los empleados brindaron con champán en su honor, a la vez que le ofrecieron estancia, cena gratuita y servicios exclusivos que compensaran todo el tiempo que había estado concentrada en la mesa de juego. Puede incluso que su objetivo fuera el de que no se marchara, aunque nunca se ha podido saber con exactitud con cuánto dinero se fue del establecimiento. Se estima que pudieron ser cerca de 200.000 dólares, ya que se considera que como mínimo tuvo que recuperar su apuesta original y multiplicarla por 50 veces su valor. El casino y la inesperada ganadora decidieron mantener la cuantía en secreto.

Los propios trabajadores del Borgata dijeron a la prensa que se interesó por esta historia, que Demauro pulverizó el anterior récord del casino en los dados en cuestión de una hora y doce minutos. La propia Patricia también comentó que con el dinero quería hacer un viaje con sus nietos a Disney World.

Lo mejor es que Fujitake era un reconocido y famoso jugador de casinos y que su hazaña fue impresionante, pero a la vez entendible al conocer bien la mecánica del juego. Lo sorprendente de esta mujer es que fue perfeccionando su técnica y enterándose bien de los riesgos que corría y los beneficios que podía conseguir mientras jugaba. Sin duda, a veces los planetas se alinean y dejan este tipo de narraciones de las que vale la pena empaparse.

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