
En la última década, los juegos de azar aumentaron su popularidad alrededor del mundo. Dos factores lo demuestran: la regulación de los casinos y las casas de apuestas en países donde estaban prohibidos y la aparición de estos en los eventos deportivos con mayor audiencia.
Perú es una muestra del primer caso, porque fue hasta 2022 cuando legalizó el juego online. Ello ocurrió gracias a la Ley Nº 31557, misma que faculta al Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) para expedir licencias de casinos y casas en línea; además, obliga a los operadores a pagar de impuestos lo equivalente al 12% de sus ganancias anuales.
Algo similar sucedió en Ecuador: sus autoridades modificaron dos normativas en 2024, la Ley Orgánica de Comunicación y la Ley de Eficiencia Económica, para comenzar con la regulación de los juegos de azar online (casinos, casas de apuestas, loterías, bingo, etcétera).
El Campeonato Mundial de la Fórmula 1, la categoría más famosa e importante del automovilismo, es el ejemplo del segundo factor. En 2024 y 2025 la escudería Sauber tuvo como patrocinador principal al casino Stake; en ambos años el nombre oficial del equipo fue Stake F1 Team Kick Sauber.

También sobresale el club de la primera división profesional de México Xolos de Tijuana, quien pertenece al casino Caliente (opera en varias naciones de Latinoamérica). O el casino ruso 1XBET, sponsor de la Serie A de Italia y escuadras como París Saint-Germain (Francia) y Barcelona (España).
Dicho crecimiento de popularidad se observa tanto en la versión física como en la online; sin embargo, los casinos físicos y las salas de juego tienen más impacto positivo en la sociedad, específicamente en las zonas o regiones en las cuales se erigieron. El trabajo formal, el turismo y la recaudación fiscal son los aspectos más beneficiados por los establecimientos dedicados al gambling.
Generación de empleos
Un casino físico genera empleos desde su construcción hasta su funcionamiento; no obstante, hay más gente contratada y mayor estabilidad después de abrir las puertas del negocio. Crupieres, personal de limpieza, cocineros, meseros, miembros del equipo de seguridad, administrativos y animadores son algunos de los puestos de trabajo encontrados en los casinos.
La generación de empleos, cabe destacar, favorece la economía local porque estimula el consumo (las personas tienen la capacidad de adquirir bienes y servicios), reduce la pobreza (se mejora la calidad de vida gracias a los ingresos constantes) y fortalece la recaudación de impuestos (los cuales se usan para la inversión pública).
El sector de los juegos de azar en Perú genera alrededor de 87.000 trabajos formales, de acuerdo con la Asociación de Turismo y Centros de Entretenimiento. Estos se distribuyen en más de 700 establecimientos (casinos y salas de juego).
Empleos en los casinos online
El auge del juego online (el cual comenzó tras las pandemia de Covid-19, debido a las restricciones de movilidad impuestas por los gobiernos mundiales) llevó a los casinos físicos a abrir sus plataformas digitales. Como consecuencia, la creación de empleos sube más en los territorios con establecimientos dedicados a los juegos de azar.
Los trabajos que surgieron luego de lo anterior son: desarrolladores y programadores, quienes mantienen la página web, las aplicaciones y los sistemas que permiten ejecutar los juegos; personal de atención a clientes, el cual resuelve dudas y problemas relacionados con las cuentas, depósitos, retiros, bonos y funcionamiento de los casinos online; especialistas en seguridad y prevención del fraude para detectar actividades sospechosas y proteger la información de los usuarios; y crupieres para las secciones de casino en vivo.
De igual manera, los casinos en línea emplean expertos en marketing y publicidad (estos implementan campañas para atraer nuevos usuarios y mantener el interés en el juego), en análisis de datos, diseñadores gráficos, gente para recursos humanos, contadores y gestores de contenidos.
Incremento del turismo
La mayoría de los casinos forman parte de complejos hoteleros, mismos que ofrecen entretenimiento para todos los gustos: playas, spa, restaurantes, conciertos, tiendas, museos, albercas, gimnasios, centros nocturnos y salas de convenciones, por ejemplo. Debido a ello, las zonas que albergan esta infraestructura se convierten en puntos turísticos.

El turismo impulsa la economía local gracias a diversos factores: creación de empleos, desarrollo de obras públicas y privadas, estimulación del consumo, ingreso de divisas extranjeras, entre otros. El caso más notable de la influencia de los casinos en el turismo son Las Vegas, ciudad ubicada en Nevada, Estados Unidos.
En territorio peruano hay varios casinos importantes por su aporte al turismo: el Atlantic City Casino, en el distrito de Miraflores, Lima; el Casino Majestic, también en Miraflores; el Casino Golden Palace, ubicado en el distrito San Isidro, Lima; el Casino Excalibur, en Trujillo, capital del departamento de La Libertad; y el Casino Luxor, en el distrito de Santiago de Surco, Lima.
Recaudación fiscal
A través de los impuestos los gobiernos consiguen los fondos necesarios para el gasto público, es decir, financiar servicios como la educación, la seguridad, la salud y la electricidad; pagar infraestructura como hospitales, escuelas, carreteras y estaciones de policías; y entregar programas sociales como becas, pensiones y apoyos a madres solteras.
Los impuestos se recaudan en casi todas las áreas, entre las cuales están las actividades relacionadas con los juegos de azar. Entonces, un casino físico contribuye a ello con sus ganancias anuales, el sueldo de sus trabajadores y las compras de los turistas. A mayor recaudación fiscal, mayor beneficio para la sociedad.

