El maestro Ray era amante del blackjack

ray charles

Aunque pueda parecer extraño, el mundo de la música ha sido capaz de relacionarse con el del juego y las apuestas en más ocasiones de las que pensamos. Y es que algunos artistas decidieron combinar sus dos pasiones y mostrárselas al mundo en todo su esplendor. Cierto es que la transmisión del mensaje no deja de hacerla un ser humano como otro cualquiera y que una no tiene por qué entrar en conflicto con la otra. Incluso a veces acaban sirviéndose ambas cosas de fuente de inspiración.

Ray Charles era uno de esos artistas a los que había que explorar más allá de sus éxitos. Su figura representaba que todo el mundo se merece una oportunidad, ese era el ambiente que lo rodeaba. Pero lo cierto es que en algún momento de su vida también se vio atraído con todo lo relacionado con los casinos. Él mismo nunca lo negó y siempre destacó por ser muy transparente.

Charles se convirtió en un personaje histórico tanto de soul, blues como de jazz. Su música emocionó a Estados Unidos y significó todo un ejemplo de superación para todos los públicos. También tocaba el saxofón y el piano, pero por lo que realmente fue conocido fue porque era ciego. Ya desde muy pequeño lo fue, un hecho que complicó aun más su infancia. No tuvo una vida fácil y cuando se hizo famoso quiso disfrutarla a todo tren. Los casinos se acabarían convirtiendo en una de sus prácticas habituales.

Pero mejor empezar por el principio. Ray nació en la modesta ciudad de Albany, dentro del condado de Georgia. Su andadura no tuvo más que piedras en el camino desde el inicio. Su madre quedó embarazada de él como fruto de una relación con su padre adoptivo y éste lejos de ayudarlos no quiso saber nada de ellos. Su único hermano se ahogó cuando Charles tenía aun poca edad, pero lo peor es que él estaba presente y no pudo hacer nada para ayudarle. Este hecho pudo traumatizarle, lo mismo que la muerte de su madre tan solo unos años más tarde.

Apenas con siete años sufrió de glaucoma, una enfermedad ocular por la que se va perdiendo la vista de forma gradual. Por esta razón fue una institución para ciegos y sordos de la zona la que le ayudó a salir adelante. Estudió música y siendo todavía menor de edad ya se empezó a ganar la vida tocando el piano en diversas bandas locales. Pero él ya tenía claro que su destino no era ese. Quiso seguir creciendo en el mundillo y tomó la decisión de marcharse a Seattle. Allí junto a su amigo Quincy Jones arrancó con sus primeras grabaciones, aunque más tarde acabaría olvidándose de todos los que le ayudaron.

El personal que tuvo el placer de trabajar con él siempre afirmó que era un tipo de fuerte carácter y exigente. Sus obras comenzaron a tener mucha fama dentro de la música afroamericana y se ganó una reputación fantástica. Charles representaba lo que su patria siempre ha querido transmitir: la tierra de las oportunidades. También las personas invidentes tienen opciones de convertirse en grandes artistas y de triunfar en lo que prefieran. No se equivocaban porque su ascensión ya era imparable. Aunque en algunos momentos esa popularidad le hiciera sobrepasar la linea.

A Ray siempre le rodeó un ambiente muy erótico. Durante muchos años tuvo relaciones íntimas con las cantantes del coro de su banda. Conocida fue también alguna detención por consumir sustancias prohibidas. Aun así nunca mostró problemas para seguir componiendo grandes temas. Nunca se rindió.

Se puede decir que incluso estos hechos llegaron a motivarle para escribir sus canciones. Quizá por ello también acabó explicándole al mundo su vinculación con el juego. Charles visitó los casinos de Las Vegas en numerosas ocasiones, aunque le gustaba más jugar en encuentros privados. El ajedrez fue una de sus pasiones. Para él era un juego que dependía de la mente y con el que pasaba grandes ratos fuera de las apuestas. Sin embargo, los juegos de casinos acabaron llamando su atención más pronto que tarde. El blackjack le conquistó y así quiso compartirlo en uno de sus éxitos.

‘Blackjack’ se llamó este tema en el que expresó todos sus sentimientos. Este juego de azar le hizo ganar y perder, como a muchos. Sin embargo la emoción y la adrenalina del apostador parecía recorrer todo su cuerpo cuando veía al crupier mostrar los naipes. En este tema llega a maldecir su suerte.

Destaca en su letra una mano en la que el repartidor llevaba un dieciséis y acababa sacando un cinco para lograr veintiuno. Una apuesta muy arriesgada dentro de este juego. Y es que con una baza de dieciséis tienes exactamente un 62% de posibilidades de pasarte. Solo te valen los ases, los doses, los treses, los cuatros y los cincos. Pero para él siempre las cartas le acaban dando la espalda en favor de la banca.

La canción dio a conocer al mundo que este gran artista en el fondo tenía alma de jugador. Pero incluso esta canción tuvo una gran repercusión dentro del panorama musical. Charles tenía un don y se encargaba de demostrarlo en cada actuación. Una de las más conocidas fue la que ocurrió en un pub de Pittsburg. El estado de California iba a ser testigo de una creación “en directo”. Y es que el georgiano estaba dando lo mejor de su repertorio en este lugar, pero a falta de unos minutos para el final se quedó sin canciones.

Decidió simplemente improvisar y así se lo avisó a sus músicos para que le siguieran el ritmo. La composición, tan sensual y placentera, acabó siendo uno de sus grandes éxitos dentro de la música blues. Un tema que cogió gran fama entre el público más joven de la época de los años 60. Hasta de esa forma conseguía crear el bueno de Ray. Cosas que no se aprenden, cosas que simplemente se tienen. Y él las tenía y las tuvo hasta el día en el que dijo definitivamente adiós.

Antes quiso dejar otra gran contribución al mundo del juego y de las apuestas. Quizá por su ceguera es que no pudo jugar a las máquinas tragaperras de las que disponían la mayoría de casinos de la época. Su oído era muy fino, pero algo se le escapaba en aquellas máquinas para las que se hacía indispensable la vista.

Para ello llegó a un acuerdo con una famosa empresa dedicada a la fabricación de estos dispositivos. El objetivo era que la gente con problemas de vista también pudiera disfrutar de ellas. Y desde luego que muchos invidentes pudieron agradecérselo años más tarde.

SG Gamming, marca perteneciente a la compañía estadounidense Global Draw, fue la encargada de hacer realidad el sueño de Charles. Las máquinas Bally Gamming System comenzaron a comercializarse a partir de los años 2000. Estos artilugios incluían señales de audio especiales para ciegos y añadían una plataforma de botones con el sistema braille.

Tragaperras de casino

Todo ello con el fin de aportar más independencia a personas que compartieran problemas parecidos a los de Ray. Él mismo reconoció que tanto él como otros amigos suyos habían tenido que apostar en estas máquinas con ayuda. Alguien debía estar a su lado informándoles de lo que iba saliendo en la pantalla, para que ellos pudieran tomar la siguiente decisión.

Era una cuestión de igualdad, para que cualquier persona con problemas de ceguera también pudiera apostar como cualquier chico normal. Además, algunas de las máquinas incluyeron su propia firma. Había juegos dentro de los propios dispositivos en los que Charles era el protagonista. Un ejemplo de ello fue la versión N Slot, una tragaperras con varias líneas de pago y en la que aparecían grandes artistas de la historia del rock y del jazz. Ray era una de esas estrellas.

Otra muy destacada fue la máquina “América, la bella”. En esta se observaba un video de Charles cantando junto a su grupo de acompañamiento, los Rayettes. Pero además de estos ejemplos, este reconocido cantante fue protagonista de varias campañas de lotería a nivel estatal. Su figura se relacionaba con la fortuna. Un hombre afortunado al margen de sus problemas. Siempre le gustó el mundo del juego y nunca quiso apartarse de él. Aunque eso no empañe que hizo obras de buena fe.

Ray donó buena parte de sus ganancias a obras de caridad, algo por lo que también fue reconocido por la sociedad. La revista Rolling Stones incluyó estos hechos dentro de su descripción, tras ser declarado como el segundo mejor cantante de todos los tiempos. También entró en el top10 de mejores artistas de la historia y líder en el ranking de mejor cantante masculino. El mundo de la música siempre le he reconocido por lo que era, un cantante, y muy bueno.

A los setenta y tres años diría adiós en el año 2004. Una vida llena de grandes logros. Lo más amargo lo vivió en el final de su etapa. Fue repudiado por sus compatriotas, la gente que vivía en la tierra que le vio nacer. Nunca fue su estilo negarse a actuar, pero tuvo que hacerlo cuando le obligaron a dar un concierto ante un público segregado por razas en Georgia. Por este hecho acabaría denunciado por incumplimiento de contrato, aunque a esas alturas ya nadie podía marchar la reputación del “padre del soul”.

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