Ken Uston, un genio del blackjack

ken uston

Queremos hablaros hoy de una de las figuras más relevantes y curiosas de la historia del blackjack, autor de varias publicaciones sobre el tema y genial creador de estrategias para ganar en este juego. Se trata del americano Kenneth Senzo Usui, conocido como Ken Uston.

El joven Ken ya fue un buen estudiante que consiguió graduarse en Yale y cursar estudios de postgrado en Harvard, nada menos. Empezó a trabajar en un puesto de mando en la Southern New England Telephone Co. y de ahí pasó al mundo de la consultoría en San Francisco. El hecho de que consiguiera aprender a tocar el piano a una edad muy temprana desató la curiosidad de sus progenitores, que se preocuparon de averiguar que tenía un alto coeficiente de inteligencia.

La familia tuvo que vivir situaciones poco gratas debido al hecho de que el padre de Ken era japonés, ya que tuvieron que convivir con personas que les dieron la espalda o les acosaron por su origen.

Su trayectoria le llevó a Los Ángeles, de nuevo a San Francisco y poco a poco iba escalando en los escalafones, llegando a ser vicepresidente de una importante compañía. Además era un buen músico, lo que le hacía muy popular en los distintos clubs de jazz de su ciudad.

Pero desde hacía unos años solía disfrutar de timbas de blackjack en distintos casinos de san Francisco, y además tenía interés en estrategias para ganar, así que empezó a leer manuales y obras escritas sobre el tema. Sus habilidades le hicieron conocidos en los círculos de aficionados y profesionales del casino y pronto se ganó reconocimiento como contador de cartas.

Al parecer Al Francesco, un jugador profesional, fue el “culpable” de que Ken se interesara por el juego y sus estrategias. Era admirador suyo y acabo siendo compañero de juego cuando éste le propuso formar parte de su equipo de juego.

A partir de ahí la vida de Ken cambió radicalmente, puesto que decidió dejar de lado su profesión para sustituirla por las timbas (no menos profesionales), de blackjack. El equipo visitaba los casinos y, contando cartas, conseguía grandes triunfos. Ganaron mucho dinero y Ken pasó de ser un mero contador del equipo a ser uno de los que salía a apostar.

La vida personal de Uston también cambió, puesto que se divorció de su mujer y pasó a llevar un ritmo más nocturno y acorde con sus nuevas actividades. En esa época escribió el que sería su gran obra sobre el blackjack y sus correrías con el equipo de profesionales. El título es The Big Player (como denominaban al jugador que aprovechando la ventaja detectada por sus compañeros que contaban cartas, realizaba las apuestas). El coautor es Roger Rapoport.

Sin embargo, la insatisfacción vital, a pesar del triunfo económico y la libertad con que vivía su vida, fue una constante.

En Las Vegas, a mediados de los setenta, el equipo tuvo que dejar de jugar porque su presencia ya no era bienvenida en los casinos. De hecho se les prohibió la entrada. Motivado por estos cambios New Jersey fue su siguiente ubicación y donde creo su siguiente equipo. Pero poco a poco las noticias volaban y su entrada a los casinos fue prohibiéndose progresivamente en todo el mundo. Esto le llevó a conseguir una victoria legal, puesto que consiguió que los tribunales establecieran que los casinos no podían vetar a los contadores de cartas.

Su siguiente obra fue Million Dollar Blackjack, que describe técnicas avanzadas. Durante la época en que se le prohibía la entrada a los casinos llegó a convertirse en un maestro del disfraz.

Los vídeo juegos también formaban parte de sus aficiones y llegó a identificar los patrones necesarios para llegar muy lejos en el juego. Con sus conocimientos y los de dos jóvenes a los que conoció, escribió la obra “Mastering Pac-Man“.

Los años pasaron y Ken se encontraba en Kuwait. Había recorrido el mundo entero coleccionando llaves y llaveros de cientos de hoteles, sellos, recortes sobre sus logros, monedas, etc. Como quiera que en el país en el que residía en ese momento jugar estaba prohibido, así como la mayoría de sus aficiones favoritas, que en cierto modo conformaban su estilo de vida; tuvo que buscar con qué entretenerse y volvió a ser pianista en un grupo de teatro amateur. Fruto de sus experiencias allí fue su último libro, que tan solo se puede leer en su web personal y que fue titulado “Un americano en Kuwait“.

Sus últimos días transcurrieron en París, donde se dedicó al jazz y a disfrutar de la ciudad, aunque su insatisfacción personal nunca dejó de ser la protagonista de sus pensamientos. Y es que ser un genio del blackjack -y de mucho más- nunca le garantizó la felicidad, aunque sin duda fueron los años que más disfrutó.

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