El enemigo oculto de los casinos

Cartas Casino

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Frase muy típica y conocida por todo el mundo gracias al Tío Ben, el tutor de Peter Parker en Spiderman. Sin embargo, no todos conocen que en realidad esta cita no fue de este personaje. El presidente de los Estados Unidos, Franklin Roosevelt, la pronunció en uno de sus famosos discursos y eso inspiró al creador de los comics del hombre araña. Esta moraleja se seguirá empleando a lo largo de los años y para más de una situación, y en este caso nos va a venir al pelo.

Muchos famosos jugadores y apostadores se hicieron famosos por el gran beneficio que consiguieron sacar de las casas de apuestas. Muchos tienen razones de sobra para seguir estos ejemplos, pero los héroes reales son aquellos que han dado su vida luchando por otros. Incluso hay héroes que lograron triunfar en ambos aspectos, algo que puede parecer inimaginable. Nuestro personaje de hoy lo logró en el contexto del blackjack y dejó un legado que va a ser difícil de igualar para el resto de apostadores históricos. Además, fue escritor e hizo importantes avances en el conteo de cartas.

Hablamos de James Grosjean. Un auténtico experto en el mundo de las apuestas y que es muy conocido por su publicación del año 2000, que más adelante veremos. No es la única dentro de su palmarés, aunque si es la que más ha triunfado de todas. Un palmarés que también incluye una gran historia sobre cómo introducirse en el mundo de las salas de juego y un fantástico resultado en pleitos frente a casinos. Este estadounidense logró probar que algunos de sus compañeros no habían hecho nada ilegal por practicar estrategias en las mesas de blackjack. Una tarea nada sencilla.

¿Héroe o enemigo? Para muchos será una cosa y para muchos otros la contraria. Lo cierto es que siempre destacó en las técnicas de ocultación dentro de los casinos. Durante muchos años fue indetectable para las casas de apuestas, y no para cualquiera de ellas sino para las mejores. En Las Vegas es toda una leyenda viva, que se destapó a tiempo para pasar a pertenecer al mundo de la abogacía. Nunca llegó a ejercer, pero su defensa la trabajó muy bien. Eso le perjudicó en su carrera como profesional, pero nunca le importó. Él ya había hecho todo lo que podía y quería hacer. Tras ello, a disfrutar.

Grosjean no se pudo resistir al atractivo mundo del juego desde el inicio de su vida. Con pocos años de edad ya era capaz de hacer cálculos mentales mucho más avanzados que la mayoría de los chicos de su edad. Todos se sorprendían de las capacidades que demostraba tener el pequeño James, que además se entretenía jugando a juegos de estrategia. Todo lo que conllevara un plan para vencer atraía a este joven y como tal muy pronto dio con uno de sus referentes. Con 12 años, empezó a investigar sobre una de las prominencias del blackjack, Ken Uston.

Fue entonces cuando este juego le empezó a interesar de verdad. Practicaba en casa y luego jugaba con sus amigos, aunque todo lo hacía de forma ajena a los casinos. Aún era muy joven para poder acudir a ellos, a pesar de que a Grosjean le gustaban. Llegado el momento se marchó a estudiar a la Universidad de Chicago. Allí se licenció en matemáticas y desarrolló más que nunca su pasión por el blackjack. Tanto que cuando llegó a la mayoría de edad ya se creía preparado para jugar en una sala convencional. Así lo hizo.

Las salas a orillas del río Mississipi eran su destino. Buenas vistas y juego, para que más. Sus primeras partidas no fueron del todo exitosas y eso le motivó a seguir concentrado en buscar una estrategia adecuada. James apuntaba en su libreta los cálculos y luego los ponía a prueba en un enfrentamiento directo frente al crupier. Así estuvo hasta que el repartidor cometió un error fatal. En un descuido, Grosjean fue capaz de observar la carta que poseía su rival y a partir de ahí pudo hacer decantar la partida a su favor gracias a sus matemáticas mentales.

Parecía que avanzaba en su objetivo. Un objetivo que culminó con la publicación de su famoso libro. Este titulaba: “Beyond Counting: Exploiting Casino Games from Blackjack to Video Poker”. Es uno de los libros más interesantes que podemos encontrar en este mercado, ya que da trucos muy sencillos y al mismo tiempo muy útiles para aumentar las posibilidades del jugador con respecto a la banca. También explica los menesteres de alguna estrategia, pero eso queda más en un segundo plano. Su lectura no es nada fácil, ya que utiliza un nivel cultural bastante alto y un lenguaje técnico, pero merece la pena dedicarle tiempo.

Ceremonia de blackjack

Fuente: homestarthope.com

Y es que Grosjean se concentra en explicar que lo más importante es saber beneficiarse de los pequeños errores de los casinos. Hay salas que son más propicias que otras a los fallos y en la observación está el mejor arte para ello. Los repartidores es otra de sus obsesiones. Muchos de ellos son inexpertos y pueden cometer errores de principiante a la hora de ocultar bien sus cartas. No deslizar con la suficiente rapidez o contundencia las cartas hacia su puesto, podría ser su ruina.

James destaca que si eres capaz de ver solo una línea del número, las cuentas son sencillas. Destaca la importancia de los números curvos. Cifras como el tres, el seis o el nueve encajan en esta descripción y si un apostador puede tener en mente sus estrategias, puede llegar a cuadruplicar su ventaja con respecto al casino. Para eso es importante seguir al pie de la letra todo lo que el libro dice y tener una agilidad mental bastante alta con los números. Rasgos que no todas las personas pueden alcanzar, pero que son indispensables.

Grosjean incluso destaca el arte de la piscología. Llega a pensar que se puede saber que cartas son las que lleva el crupier observando muy bien sus rasgos. Una estrategia similar a las que se utilizan en las partidas de poker. Los jugadores miran atentamente las reacciones de sus contrincantes a un as o a un rey. Puede haber un gesto que se repita y que sea determinante para conocer su mano. Una estrategia aplicable al blackjack y que depende mucho de la intuición de cada uno.

Un libro que es un tesoro y que como tal no se vende en cualquier lugar. Conseguir un ejemplar es muy complicado, quizá motivado por el afán de su autor en que los dueños de las salas de juego no conozcan sus trucos y busquen como contrarrestarlos. Si bien es cierto que a partir de entonces eso ya empezó a ocurrir. Los casinos no sabían cuál era la forma de actuar de este jugador, pero si conocían lo que era capaz de hacer. ¿Solución? Vetarle la entrada. Varios casinos lo hicieron y fueron más después de convertirse prácticamente en abogado.

Pocas veces James había sido descubierto haciendo trampas y por ello vetado de un casino. Este americano solía ser muy huidizo y se cuidaba de que nadie le siguiera o le vigilara. Ni con cámaras de seguridad los magnates lograban darse cuenta de como se empleaba en su local y en la mayoría de oportunidades ni si quiera levantó sospechas. Pero fue dar con el primero que lo consiguió y todo fue cuesta abajo desde entonces para él.

En Las Vegas ya se conocían varios casos de jugadores que manejaban a la perfección el conteo de cartas. Incluso se habían celebrado juicios con fallos en favor de los jugadores. Y por ello, las medidas de seguridad de estos sitios eran cada vez más duras y exhaustivas. Tanto que Grosjean y algunos de sus compañeros llegaron a toparse con situaciones muy desagradables. Así fue en el Caesars Palace y en el Imperial Palace. Ambos tenían la misma empresa de seguridad encargada de sus pertenencias y eso les costó caro.

James acudía allí con bastante frecuencia y ya todos los vigilantes conocían su historia y lo que hacía cuando llegaba al lugar. Después de que estos jugaran un rato en una mesa, los vigilantes llegaron rogándoles que les acompañaran. Los metieron en una sala oculta y los esposaron en un banco. Allí les presionaron, amenazaron e incluso maltrataron físicamente exigiendo que confesaran lo que estaban haciendo. Acabaron hablando y eso motivó que los guardias les denunciaran ante el juez pertinente. Sin embargo, éste entendió que los jugadores no estaban haciendo nada ilegal y que por tanto no incurrían en delito.

La segunda vez no les dio tiempo ni a sentarse en la mesa. Nada más entrar fueron perseguidos y la historia se repitió de nuevo. Grosjean decidió entonces pasar al ataque y defenderse de las acusaciones del casino. Sacó del apuro a su amigo y salvó su pellejo gracias a sus buenas explicaciones ante el jurado. Tanto que las salas de juego tuvieron que indemnizarles por daños y prejuicios. Las cantidades fueron tan altas que incluso la empresa de seguridad se declaró en bancarrota meses más tarde.

Grosjean también escribió sobre otros juegos como Let it Ride, Three Card Poker o Caribbean Stud. Todas ellas variantes del poker y sobre las que también hizo grandes cálculos matemáticos. Un hombre todoterreno.

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