Juego en plena playa belga

Fachada del Casino Knokke

Acostumbramos a que muchos de los mejores casinos que hay en nuestra tierra estén inmersos en lugares llenos de edificios y mundo urbano. Y a veces olvidamos lo bellos que son los complejos que están rodeados de naturaleza y de zonas abiertas. Es cierto que las salas de juego necesitan público al que atraer, pero qué mejor de proponer un buen plan para complementar unas buenas vacaciones en el mar. Es complicado, pero si buscamos podemos encontrar algunas construcciones que se levanten en medio de todo este contexto.

Para otros lugares quedan los grandes resorts de lujo. Para otros quedan las grandes ciudades, como Las Vegas, en las que vence el casino que mejor oferta tenga. Hay otra forma de presentarse a la demanda en este negocio y la hemos encontrado en el continente europeo. Un lugar que ha tenido mucho crecimiento en estos últimos años, gracias principalmente a sus máximos dirigentes. Dos famosas familias muy reconocidas decidieron convertir a un pequeño pueblo en toda una referencia en su país. No solo por el casino, que tuvo mucho que ver sin duda, sino también por todo lo que se organizó alrededor de este para darle atractivo.

Nos desplazamos a Bélgica. Al norte del país y al noreste de la provincia de Flandes Occidental encontramos una ciudad balneario. Se trata de Knokke-Heist, más conocida como Knokke por ser el territorio más amplio de los dos. Heist es también una ciudad, pero se le puede considerar una pedanía que se encuentra dentro del término municipal de Knokke. Con apenas 34.000 habitantes se encuentra muy cerca de la frontera con los Países Bajos y es un reclamo muy fuerte para el turismo de sus vecinos y de las islas británicas. Y por supuesto, allí no podía faltar una sala de juegos para todo el aficionado a las apuestas.

Casi pegado a la costa tenemos el Casino Knokke. Una instalación que fue muy conocida por los grandes pintores que expusieron sus obras allí en la primera mitad del siglo XX. Poco a poco fue cogiendo fama hasta que avanzó a lo que hoy conocemos como una casa de juego. Aun así, no ha perdido su esencia en todo este tiempo, si bien es cierto que ha tenido que ser modificado en varias ocasiones. Son muchos años y ahora se ha llegado a un acuerdo para que se traslade. Una decisión controvertida y más si conocemos su conexión con la villa belga.

Historia del Casino Knokke

Antiguas vistas del Casino Knokke

Fuente: sosoir.lesoir.be

Como antes hemos mencionado, hablar del casino y de Knokke es hablar de dos conocidas familias belgas que tenían gran parte del territorio bajo su poder. La primera fue la familia Lippens con Pierre-François Lippens como su máximo precursor. Ya a finales del siglo XVIII se hizo con una gran parte de la villa, compró varias hectáreas y decidió construir una urbanización. Eso sí, siempre preservando todo el pasaje natural que había en los alrededores. El objetivo de este magnate era el de invertir para darle visitantes a la ciudad, pero no a costa del medio ambiente.

En el siguiente siglo se instalaron varios hoteles y se levantaron edificios para viviendas. Mientras tanto, los baños termales y toda la oferta turística atraía sobre todo al público inglés. También muchos de los visitantes de Knokke eran pintores. Las vistas de la ciudad al mar invitaban a que los artistas acudieran en busca de inspiración. Se llegó a decir que este pequeño pueblo empezó a tener el mismo desarrollo cultural que otras poblaciones como Cannes. Todo un piropo y un privilegio.

En los años veinte aparecería el segundo grupo familiar protagonista, la familia Nellens. Jozef Nellens era un banquero belga y un político de aquella época. Como a Lippens también tenía sus territorios y había levantado varios complejos en la ciudad. Tanto que en 1925 decide construir un casino. La idea fue toda una revolución y se decidió que el edificio se construiría bajo licencia pública. Varios arquitectos presentaron sus proyectos y el que más convenció fue el de León Stynen. Sin saberlo, este hombre había dado un paso de gigante para erigirse en el mundillo como uno de los mejores y los más importantes. No sería el único casino que construiría, aunque eso ya es otra historia.

En 1929 se inician las obras y como no podía ser de otra forma el estilo iba a ser modernista. La época lo demandaba y los habitantes también. Sería en 1931 cuando el edificio estuviera terminado y se abriera por fin al público. La sala de juegos arrancó con una oferta muy discreta en lo que a apuestas se refiere y es que más que ese objetivo, el fin del Casino Knokke era el de ser uno de los lugares de referencia para el ocio. En la década de los treinta se convirtió en el centro de reunión por antonomasia de la sociedad belga de Flandes.

Muchas estrellas internacionales se acercaban por el lugar con el fin de promocionarse. Los espectáculos de cabaret y de música se incrementaron notablemente y lo mismo ocurrió con las obras que se presentaban en los muros del casino. Muchos de los visitantes iban solamente por ver sus cuadros e incluso se llegaron a celebrar convenciones en honor de antiguos pintores belgas. Las nuevas generaciones presentaban allí sus cuadros y de paso se intentaban hacer un hueco en el mundillo.

El peor momento del casino llegó con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. El ejército alemán formó un territorio que serviría de resistencia frente al enemigo, para que no penetrara con facilidad y llegara a Berlín. Uno de esos lugares fue Knokke y como era de esperar la ciudad sufrió daños y efectos. El casino no fue una excepción y quedó parcialmente derruido. Pasado el mal momento se realizó una remodelación de la sala de juegos, aunque alejándose más del estilo modernista que lo había identificado. Nuevos pintores llegaron para exponer todo su potencial en las salas del casino.

Salvador Dalí, Pablo Picasso o Andy Warhol fueron algunos de ellos. También algunos artistas vanguardistas pudieron dar majestuosidad al edificio. Un edificio que fue remodelado de nuevo en la década de los setenta y los ochenta. En los últimos años ha ido tomando más y más protagonista en lo que al mundo de juego en Bélgica se refiere. Tanto así que se erige como el casino más grande de todos los que hay en el país. Además, en 2009 se declaró patrimonio inmobiliario flamenco. No tuvo la suerte de ser un edificio protegido y no tiene pinta que lo vaya a ser.

Hace poco tiempo se llegó a un acuerdo con la empresa gestora para que se encargue de un nuevo centro de juegos que se va a crear en otro lugar emblemático de Knokke. El actual casino pasará a ser una sala de eventos y se acondicionará para ello.

Alrededores del Casino Knokke

Playa externa al casino

Fuente: 7sur7.be

Knokke se ha convertido en un reclamo turístico y no solo para el periodo estival, sino que durante todo el año recibe visitas. Casi al lado del núcleo urbano encontramos una reserva natural de animales en la que la liebre es su animal más preciado. En la villa se ha levantado alguna estatua referida con este animal por la riqueza que da al territorio. También hay varios recorridos que se pueden llevar a cabo en los exteriores de esta especie de parque, al igual que se ofrecen caminos entre las dunas que hay detrás.

Todo un complejo de bares y restaurantes se ha ido construyendo y actualizando a lo largo de los años para dar el mejor servicio posible a los turistas. En las inmediaciones hay un club de tenis, uno de los más destacados de la zona. En su día tenía como objetivo cumplir el tiempo de ocio de la familia real. Lo mismo que el golf, del que también hay un club. Es el Royal Zoute Club, propiedad de la Compañía Zoute.

Las extensas playas también dieron pie a que muchos complejos hoteleros se fueran modernizando con el paso de los años. Todo visto y dispuesto para que después los clientes hagan una visita al casino.

Casino Knokke

Sala del Casino Knokke

Fuente: coolrupp5.tk

El Casino Knokke está dividido en varias salas de juego. Hay un salón principal en la que están todos los juegos mezclados, pero luego hay una habitación individual para cada tipo. Tienen una colección de más de 200 máquinas tragaperras en total. La apuesta mínima es de un solo céntimo y con las bonificaciones especiales que se ofrecen se pueden obtener grandes beneficios. La sala suele estar abierta desde las once de la mañana hasta las cuatro del día siguiente y los fines de semana se amplía una hora más.

En cuanto a las tablas de juego destacan por encima el blackjack y la ruleta. La apuesta mínima es de un euro en ambas y en cuanto a la ruleta tienen los dos tipos principales de variantes. Ruleta francesa y ruleta americana están disponibles para los clientes.

Además, incluyen un restaurante dentro del propio casino y unas reglas en cuanto a la forma de vestir que se deben respetar por el usuario. También se puede conseguir alojamiento en el casino mediante sus paquetes de ofertas. Lo propio ocurre con las promociones, todo se gestiona a través de las ofertas.

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