Norman Leigh y su interesante sistema para ruleta

Ruleta de casino

Es necesario recordar que cuando hablamos de juegos de ruleta hablamos de uno de los iconos más reconocibles de un casino. No hay sala de juegos que deje fuera a este óvalo lleno de números a la vez que de ilusiones de millones de jugadores. Para los casinos físicos más clásicos suponía todo un mundo de posibilidades para atraer a clientes, y lo cierto es que a día de hoy los casinos online están consiguiendo el mismo efecto e incluso mayor. El avance de las tecnologías provoca que cualquiera desde casa pueda apostar en este juego en vivo y hacerlo de una manera muy realista.

Pero para poder hacerlo de una manera óptima es necesario una buena estrategia y eso ya es más complicado de desarrollar. Otros juegos como el blackjack encuentran en las cuentas matemáticas un apoyo fundamental para los jugadores que quieran ser profesionales o aquellos que busquen simplemente unos pequeños beneficios, sin llegar a mayores. Sin embargo, en la ruleta influye mucho el azar y es más difícil dar con sistemas adecuados. Pero como en casi todas las disciplinas de ocio, siempre hay referentes que allanan el camino a las nuevas generaciones de jugadores. En la ruleta no es una excepción.

Sin duda uno de los jugadores más famosos en esta disciplina es el británico Norman Leigh. Uno de los pioneros en ganar grandes cantidades de dinero con la ruleta, ya que lo hizo en los inicios del siglo XX. Tras él llegarían otros jugadores más famosos en la segunda mitad de siglo. Harold Smith, por ejemplo, expone su teoría sobre la preparación de la mente de un jugador para saber cuándo apostar y aprovechar la racha positiva y cuándo abandonar antes de que empiece la negativa. Otro más conocido es Gonzalo García Pelayo, que involucró a toda su familia para aprovecharse de las debilidades y fallos de las ruletas españolas. La historia de este último incluso se llevó al cine.

Pero Leigh llegó antes que todos ellos. Los casinos franceses de la época fueron sus víctimas, junto a un equipo muy bien trabajado y coordinado que le ayudaba. Utilizó un sistema complejo a la vez que digno de destacar y ganó mucha popularidad con un libro en el que dejó sus vivencias y consejos de cara a futuros jugadores. Tampoco estuvo exento de polémica porque hay pocos datos sobre su fantástica historia y eso ha hecho que muchos caigan en el escepticismo con respecto a esa vida exitosa vinculada a los casinos. En cualquier caso, aunque haya sido más ficción que realidad, se ha hecho un hueco en los jugadores más destacados y exitosos del mundo.

Una vida decorada

Norman Leigh

Leigh siempre ha presentado su vida como algo maravilloso y que no todo el mundo llega a creerse. Este chico nació en 1928 en la capital inglesa de Londres. Su infancia no fue lo complicada que ha resultado para otros famosos jugadores que construyeron su imperio de la nada. No era este el caso del británico, cuyo padre tenía un negocio hotelero que le permitía tener un buen volumen de ganancias y poder sostener a su familia. Norman se interesó pronto por los números, pero su vida no iba a ir enfocada desde muy pequeño a aplicarlos al juego.

De hecho, con 18 años se marchó al ejército, pero no a combatir sino a servir como intérprete. Tres años duró su estancia hasta que regresó en mitad de siglo. Entonces su padre le estaba esperando para que pasara a formar parte del negocio familiar. La hostelería fue su modo de vida, aunque se daría cuenta más pronto que tarde que no era lo que él deseaba para su futuro. Los casinos llamaron su atención y un juego en concreto le encandiló que fue el de la ruleta. Quería conocer acerca de su mecanismo y su funcionamiento porque ya intuía que podía tener algún fallo del que aprovecharse.

Unos años más tarde comenzó a estudiar de primera mano los juegos de los principales salones londinenses y se empezó a rodear de compañeros que compartían su misma pasión. Compañeros con los que posteriormente formaría un grupo de hasta 12 personas dispuestos a ganar mucho dinero con la ruleta. Entre todos encontraron un sistema que resultaría infalible en la práctica y con el que lograr sus propósitos, pero en tierras extranjeras. Los casinos de la Costa Azul de Francia fueron los elegidos para dicha tarea. Ganaron mucho dinero, cantidades espectaculares que a día de hoy muchos cuestionan, y como era de esperar acabaron expulsados de la mayoría de salones galos.

Leigh cumplió una de sus obsesiones. Derrocar a la banca y vengar a su padre, que también era jugador habitual y que por su descontrol estuvo a punto de perderlo todo. El ver a un familiar en ese estado hizo que Norman nunca se pudiera quitar de la cabeza todo aquello. Reaccionó y de qué manera. Al menos así lo cuenta en su libro “Trece contra la banca” que escribió él mismo y donde se dan grandes detalles de esta etapa. Descripción detallada de su equipo, su historia personal y su estrategia: el sistema Labouchére.

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El sistema Labouchére

Ruleta antigua de casino

El sistema Labouchére es un esquema que permite al usuario ganar con mucha probabilidad lo que pretendía ganar antes de empezar la partida. El proceso supone tener una libreta al lado en la que ir haciendo apuntes o llevar un cálculo mental para poder proceder como se debe. Algunos jugadores tenían a parte de su equipo haciendo esos cálculos en otra sala oculta y mientras les chivaban por el pinganillo la siguiente jugada.

Esta estrategia es muy eficaz para minimizar pérdidas. Para explicarlo nos centramos en las apuestas simples, como par/impar o rojo/negro. La banca vende estos mercados como de 50/50, pero en la práctica la realidad no es esta, puesto que si aparece un 0 o un 00 (depende de si se juega a ruleta europea o ruleta americana) el jugador pierde. Esto es lo que se trata de evitar.

Sin embargo, Leigh utilizó la técnica a la inversa. En lugar de reducir pérdidas se centró en maximizar ganancias, de forma que las pérdidas no tuvieran relevancia en comparación con los beneficios. En su libro explica que hay que coger una libreta y apuntar lo que se quiere ganar. Imaginemos que queremos ganar un total de 4€, por tanto escribimos 1, 2, 3 y 4 cada uno en una fila diferente.

Para calcular la siguiente apuesta hay que sumar los números de los extremos. Para la primera tirada sería 1+4=5. Esto significa que hay que apostar 5€ al mercado correspondiente. En caso de ganar se agrega otro número a la lista y en caso de perder se tachan los números utilizados en esa ronda. En este supuesto, si ganas pasarías a tener del 1 al 5, y si pierdes tachas el 1 y el 4 y te quedas con el 2 y el 3.

Si seguimos con la apuesta no favorable, la siguiente ronda sería 2+3=5, por lo que volverías a apostar 5€. Si seguimos con la favorable, la siguiente ronda sería 1+5=6, por lo que hay que apostar 6€. Según se gane o se pierda se van agregando o tachando los números de los extremos. Si se sigue a rajatabla esta fórmula, al final de la partida se ganará lo que se pretendía al inicio. Eso sí, en rachas negativas es mejor abandonar y volver a probar más tarde.

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