Un último plan en Las Vegas

Brindis de los protagonistas de Plan en Las Vegas

Películas de casinos

¿Cuántas películas a lo largo de la historia se habrán rodado en Las Vegas? No sabemos si sea cuantificable, pero el número debe ser inmenso. La ciudad del pecado arrastra un aroma a vida indescriptible que atrae tanto al turismo como a los directores del sector cinematográfico. Si la filmación trata sobre el juego no habría ni que pensárselo, aunque al haber tanta competencia y ser un tema tan recurrido la grabación debe ser original. La típica lucha entre el jugador y la banca no puede ser siempre la solución. Hay que ir más allá.

El americano Jon Turteltaub decidió reunir a un grupo de estrellas de Hoollywood para revivir tiempos pasados. En 2013 saltó a las carteleras Plan en Las Vegas, que en inglés toma la denominación de “Last Vegas”. Una bonita comparación entre el espíritu de la ciudad del estado de Nevada de los años 50 y la actual. Un grupo de viejas glorias se encontrará más bien perdido en tanta modernidad. Su objetivo será el de adaptarse a los tiempos actuales y demostrar que en Las Vegas se puede disfrutar cuando sea e independientemente de quien seas.

Los protagonistas de este largometraje son Billy (protagonizado por Michael Douglas), Archie (protagonizado por Morgan Freeman), Paddy (protagonizado por Robert De Niro) y Sam (protagonizado por Kevin Kline). Los cuatro son amigos desde la infancia y deciden reencontrarse cuando Billy contacta con ellos para informarles que va a casarse. Sam y Archie le convencen para organizarle una despedida de soltero en Las Vegas y también tendrán la dura tarea de llevar a Paddy hasta allí. Éste tiene algunas cuentas pendientes con Billy y no parece dispuesto a ceder ni en un momento tan especial.

Una vez allí se encontrarán con Diana (protagonizada por Mary Steenburgen), una mujer que cambiará por completo el devenir de los cuatro protagonistas y de la historia, al tiempo que sacará a relucir los asuntos más ocultos de Billy y Paddy. Una cinta interesante y que tiene de todo. El punto de humor que siempre necesita una película de Las Vegas está más que conseguido y aunque la trama no es muy complicada, habrá momentos de mucha tensión y de sentimientos a flor de piel. El juego aparece a cuentagotas, pero es clave para que el cuarteto principal vaya consiguiendo sus objetivos y por eso lo vamos a analizar.

El juego

Mesa del Aria Casino

Lo bueno de que la película se desarrolle en un casino de verdad es que prácticamente todos los juegos tienen su hueco en el film. Los protagonistas se van moviendo por la sala de juegos, en varias ocasiones, y eso da la oportunidad de ver toda la oferta del salón. Sin embargo, este cuarteto de estrellas no practica de todo, sino que se centran en un par de juegos que seguro todos conocemos. Su estilo choca con la actual forma de proceder en los casinos presenciales y casinos online de hoy en día, aunque también sea importante ver esa comparación.

El primer juego que aparece es la rueda de la fortuna. Ésta es una especie de ruleta pero en la que no hay fichas ni apuestas a números. Las casillas contienen premios y los jugadores pagan por una tirada para conseguir llevarse alguno de los regalos de la sala de juegos. La mayoría son promociones que ofrece el edificio con el objetivo de captar a los clientes y que estos no tengan que irse a la competencia a buscar lo que desean. Paddy y Diana son los que deciden probar suerte y logran un boleto de descuento en un buffet.

La otra práctica que se deja ver en la grabación es la del blackjack. Este juego es de los más populares en Las Vegas y no podía faltar en una producción de este tipo. Será Archie el que se vea atraído por una de las mesas de juego, queriendo emular sus tiempos de juventud en los que jugaba todo lo que quería. La tabla es una tabla de blackjack americano al uso, con su correspondiente crupier, fichas para los jugadores y cinco o seis puestos disponibles. Aquí tendrán un primer encontronazo con un joven con el que seguirán teniendo contacto el resto de su estancia.

Archie es aconsejado por Paddy y Sam para que no se siente, pero éste ha sacado gran parte de sus ahorros para esta gran ocasión. La partida más emocionante que podemos ver es un cara a cara entre la repartidora y el propio Archie. Sobre la mesa el protagonista tiene un diez y un seis de diamantes, mientras que el crupier tiene su primera carta cubierta y un rey descubierto. Las posibilidades de que el jefe de la mesa tenga blackjack son reales, mientras que Archie puede pasarse en cualquier momento.

Esta es una mano complicada en la que pedir una nueva carta tiene muchas opciones de derrota. Solo son válidas cinco cartas, ya que con un seis o una baza superior el jugador se pasa y queda eliminado. Sin embargo, la jugada del repartidor obliga al que juega a arriesgar, ya que puede tener 21 y en ese caso plantarse no habrá servido para nada. Finalmente, Archie decide pedir carta y obtiene una dama que le hace pasarse y quedar eliminado. El crupier ni si quiera descubre su mano, ya que solo hay un jugador en la mesa y por tanto el cara a cara se ha acabado.

Después del blackjack, los tres jugadores (a excepción de Billy que no aparece en estas escenas de la película) se reúnen en los puestos de las máquinas tragaperras para hablar de lo ocurrido en la mesa. Aquí es donde se pueden ver estos artilugios, al igual que a un grupo de jóvenes que consigue llevarse un jackpot de una de estas máquinas.

El film pasa de puntillas por las mesas de ruleta y craps, mientras que las máquinas de video poker se ven de lleno en una de las escenas.

El casino

Entrada del Binions

La película tiene dos centros neurálgicos muy conocidos en Las Vegas y que es donde todo se desarrolla. En primer lugar tenemos el Binion’s Gambling Hall & Hotel, un casino situado en el Fremont Street Experience. Zona inmejorable para esta construcción en una calle peatonal en la que ha escrito su historia desde 1951. Benny Binion fue su fundador y de ahí que lleve el nombre de su familia todavía. El hotel se cerró en el año 2009 a pesar de los intentos porque no echara el cierre, pero fue el casino el que pudo sobrevivir y el que hasta la fecha se mantiene en pie.

En el interior hay espacios en los que sentarse a escuchar a los artistas que cantan y distraen al público, quizá por ello sigue manteniendo ese espíritu de los años cincuenta, cuando todos los casinos incluían en su oferta este entretenimiento. En cuanto a la zona de juego, hay una magnífica oferta de máquinas tragaperras con juegos de mucha actualidad. Desde el hall ya se pueden ver algunas de ellas y luego en el salón principal se guarda una zona especial repleta de estas.

En cuanto a las tablas, hay una buena oferta en lo que a juegos se refiere. Nos encontramos con craps, ruleta americana, Three Card Poker, Let it Ride, Pai Gow Poker y Texas Holdem. Los torneos de poker son muy populares en el centro comercial de Fremont, mientras que también cuentan con una zona en la que apostar a caballos y galgos.

El otro casino es el del Aria Resort. El complejo fue inaugurado en 2009 y tiene prácticamente de todo. Bares, restaurantes, centros de convenciones, hoteles e incluso un teatro. En este último hacen presentaciones los miembros de Circo del Sol, un atractivo muy interesante con el que se obtienen descuentos para luego poder entrar a la sala de juegos.

Un área que cuenta con casi 15.000 metros cuadrados en los que hacer apuestas de todos los colores. Si por algo destaca el Aria Casino es por sus grandes premios en los slots. Muchos afortunados han salido con grandes cheques del salón solo jugando a las máquinas tragaperras, ya que sus jackpots llegan a alcanzar incluso el millón de dólares. En las tablas destaca el poker, con 24 mesas en las que reina la variante Texas Holdem, sin olvidar otras como Lei It Ride o Pai Gow.

Además de torneos de todo lo anterior, tenemos blackjack, baccarat, ruleta americana, ruleta europea, Casino War y Big Six. Todas las tablas tienen límites de todo tipo, algunas más altas y otras para jugadores más amateur. Todo preparado para que el entretenimiento no decaiga. Y si parece poco, la sala de juegos tiene también su propia zona para seguir eventos deportivos en directo. Un libro de apuestas a galgos y caballos deleita a los clientes, mientras que eventualmente se realiza alguna partida de bingo.

En las máquinas electrónicas hay que destacar algunas que ofrecen la posibilidad de competir en directo contra otros jugadores del mundo con los que Aria tiene su propio convenio. Una oferta más amplia y quizá más lujosa de la del Binion’s, aunque este último apuesta más por el juego clásico que por atraer por modernidad.

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